lunes, 12 de diciembre de 2011

Los varados

Vivir en una isla llena de luciérnagas no implica que sea difícil perderse, de hecho esta isla está plagada de personas varadas. Muchos son marineros que perdieron el norte y terminaron en nuestra orilla, desorientados y famélicos. La señora Martin los recoge con mimo, los da algo de comer- un poco de sopa calentita para quitarles el frío del océano y algo de carne que da energía- y les busca una cama libre en el pueblo. Todos los que pasan más de una noche se quedan para siempre, presos de ese algo especial que tienen las callejuelas y las noches punteadas de luces. Olvidan su vida pasada sin pena y empiezan a construir una nueva sobre los adoquines y bajo los tejados de pizarra que cubren la villa.
          Orestes llegó en plena tormenta y apareció acurrucado sobre las algas, era tan blanco que lo confundieron con una medusa...

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